martes 16 de septiembre de 2008

Las campanas


I
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Escuchen los trineos de las campanas,

campanas de plata!
que mundo de jubilo presagia su melodia!
como tintinean, tintinean, tintinean,
en el aire elado de la noche!
mientras las estrellas que se esparcen
por todos los cielos parecen titilar
con un deleite cristalino;
marcando el compas, compas, compas,
en una suerte de ritmo runico
al campanilleo que tan musicalmente brota
de las campanas, campanas, campanas, campanas,
campanas, campanas, campanas,
del resonar y tintinear de las campanas.
.
II

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Escuchen las tiernas campanas nupciales,
campanas de oro!
que mundo de felicidad presagia su armonia
en el aire balsamico de la noche!
como hacen sonar su deleite!
de las notas fundidas en oro
y todas afinadas
que cantinela liquida fluye
para la tortola que escucha mientras goza
con la luna!
de las cavidades sonoras
que borboton de ufonia brota voluminosamente!
como se hincha!
como se espacia
en el futuro!
como cuenta el extasis que impele
la oscilacion y el sonido
de las campanas, campanas, campanas,
de las campanas, campanas, campanas, campanas,
campanas, campanas, campanas,
ey ritmo y el repiqueteo de las campanas!
.

III
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Escuchen las fuertes campanas de alerta,
campanas de bronce!
que cuento de terror cuanta ahora su turbulencia!
el oido espantado de la noche
como chillan su espanto!
demasiado horrorizadas para hablar
solo pueden gritar, gritar,
desafinadas
en una apelacion clamorosa a la piedad del fuego
en un loco debate con el fuego sordo y frenetico
qe salta mas alto, mas alto, mas alto
con un deceo desesperado
y un esfuerso resuelto
ahora, ahora a situarce, o nunca,
al lado de la luna de palido rostro.
oh! las campanas, campanas, campanas!
que cuento de terror cuenta su desesperacion!
como retumban, chocan y rugen!
que horror vierten
sobre el pécho del aire palpitante!
pero el oido sabe plenamente
por la vibracion y el retumbar
como el peligro mengua y crece;
pero el oido dice claramente
por el soña disonante y la riña,
como el peligro se hunde y se hincha
por el hundimiento o la hinchason de la ira de las campanas,
de las campanas,
de las campanas, campanas, campanas, campanas,
campanas, campanas, campanas,
en el clamor y el retumbar de las campanas.
.

VI
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Escuchen el teñido de las campanas,

campanas de hierro!
a que mundo de pensamientos solemnes no obliga su monodia!
en el silencio de la noche
como nos estremecemos de miedo
con la amenaza melancolica de su trono
porque cada sonido que fluye
de la errumbre dentro de sus gargantas
en un gemido.
y la gente, ah, la gente
esa que mora arriba en el campanario sola,
y quienes haciendo tañer, tañer, tañer,
en esa monotonia apagada
sienten una gloria haciendo rodar asi
sobre el corazon humano una piedra,
no son hombre ni mujer,
no son bestias ni humanos,
son vampiros:
y su rey es quien hace teñer;
y hace rodar, rodar, rodar,
rodar
un himno de las campanas!
y baila, y bicifera;
marcando el campas, compas, compas,
en una suerte de ritmo runico
al himno de las campanas
de las campanas
marcando el compas, compas, compas,
en una suerte de ritmo runico
a la pulsacion de las campanas,
de las campanas, campanas, campanas,
al solloso de las campanas,
marcando el compas, compas, compas,
mientras dobla, dobla, dobla,
en un ritmo feliz
al sonido de las campanas,
de las campanas, campanas, campanas,
al tañido de las campanas,
de las campanas, campanas, campanas, campanas,
campanas, campanas, campanas,
al quejido y al gemido de las campanas.
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Edgar Alan Poe.