El enemigo.
Mi juventud fue una furiosa tormenta,
atravesada aquí y allá por soles brillantes;
el trueno y la lluvia han hecho tal estrago
que quedan en mi huerto pocos frutos rojos.
Ya he tocado el otoño de las ideas
ya es menester emplear la pala y los rastrillos
para reunir denuevo las tierras inundadas,
donde el agua caba agujeros grandes como sepulturas.
Y quién sabe si las flores nuevas que yo sueño
encantrarán en éste sol desvaído como arena
el místico alimento que les devolverá vigor?
-Oh dolor! oh dolor! El tiempo come la vida,
y el oscuro Enemigo que nos roe el corazón
de ñla sangre que nosotros perdemos crece y se fortalece.
Baudelaire
.
.
..
Solo.
Desde el tiempo de mi infancia no he sido
como otros eran, no he visto
como otros veían, no pude trae
mis pasiones de una simple primevera.
De la misma fuente n no he tomado
mi pasar, no podría despertar
mi corazón al júbilo con el mismo tono;
Y todo lo que amé, YO lo amé solo.
Entonces.. -en mi infancia- en el alba
de la vida más tempestuosa, se sacó
de cada profundidad de lo bueno y lo malo
el misterio que todavía me ata:
del torrente, o de la fuente,
del risco rojo de la montaña,
del sol que giraba larededor de mí
en su otoño teñido de oro,
del rayo en el cielo
cuando pasaba volando cerca de mí,
del trueno y la tormenta,
y la nube que tomó la forma
(cuando el resto del cielo era azul)
de un demonio ante mi vista.
Poe.
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